Memoria, verdad y justicia: Una conmemoracion con grieta dentro del PJ
Esta imagen pertence a la publicación de Abuelas Plaza de Mayo, sitio oficial.

Memoria, verdad y justicia: Una conmemoracion con grieta dentro del PJ

24 DE MARZO: Esta fecha representa un quiebre en la historia de todos los argentinos y no pertenece a ningún espacio partidario. El próximo año se cumplirán 50 años del último golpe cívico-militar.

Hoy, el 60% de los argentinos nació en democracia, lo que refuerza la importancia de mantener viva la memoria, fortalecer las instituciones y seguir construyendo una sociedad basada en el respeto por los derechos humanos y la justicia.

Argentina conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, recordando a las víctimas de la dictadura militar. Sin embargo, este año la efeméride encuentra a la oposición nacional en una marcada fractura interna, reflejada en la distancia entre los sectores liderados por Máximo Kirchner, La Cámpora y el Movimiento Evita, por un lado, y Axel Kicillof junto a intendentes aliados, por el otro.

UNA DIVISIÓN QUE SE PROFUNDIZA

Históricamente, el peronismo ha sido protagonista en la defensa de los derechos humanos y la memoria histórica. Sin embargo, la coyuntura política actual encuentra a sus principales figuras en una tensión creciente, que se reflejará en los actos y movilizaciones de esta jornada emblemática.

Por un lado, el sector de Máximo Kirchner y La Cámpora mantiene su impronta militante, apostando a un acto de fuerte contenido político, con críticas al gobierno de Javier Milei y reivindicaciones del modelo kirchnerista. Acompañados por el Movimiento Evita y otros espacios vinculados a la economía popular, su eje esta en la resistencia a las políticas de ajuste y la defensa de los organismos de derechos humanos.

Por otro lado, Axel Kicillof y los intendentes aliados buscan diferenciarse, privilegiando una estrategia de gestión y manteniendo un enfrentamiento frontal con la Casa Rosada. Su participación en los actos del 24 de marzo esta más centrada en una postura institucional, acompañada por la gestion del gobernador de la provincia de Buenos Aires, bastion de importancia que le otorga contencion a municipios afines.

UN CONTEXTO DE INCERTIDUMBRE

Esta fractura dentro del peronismo no solo impacta en la construcción de una oposición unificada, sino que también genera interrogantes sobre el futuro del espacio político de cara a las próximas elecciones. Mientras algunos sectores insisten en una postura de confrontación directa, otros buscan posicionarse desde la gestión, con miras a consolidar liderazgos alternativos dentro del movimiento.

En este Día de la Memoria, la grieta dentro de la oposición nacional es evidente. Con actos diferenciados y estrategias opuestas, el peronismo enfrenta uno de sus mayores desafíos: encontrar un camino común para seguir representando a sus bases y proyectarse como una alternativa sólida en el escenario político nacional.

En el acto principal, las organizaciones de derechos humanos se mostraron unidas. Sin embargo, al gran escenario no subieron figuras partidarias relevantes. Durante la movilización, no hubo operativo antipiquetes, ya que se trató de un día feriado, por lo que no fue necesario garantizar la libre circulación de aquellos ciudadanos que trabajan, estudian y no forman parte de espacios militantes.

Quien sí tuvo un lugar en el escenario, junto a Abuelas, Madres e Hijos, fue el padre del fotógrafo Grillo, herido de gravedad el miércoles 12 de marzo durante la primera marcha de apoyo a los jubilados, impulsada por hinchas de distintos equipos de fútbol.

Carlotto afirmó: “Hace casi 48 años luchamos para restituir esa identidad. La apropiación es una desaparición forzada, y hasta tanto no se conozca la verdadera identidad, se sigue cometiendo».
Estas palabras fueron parte del documento conjunto oficial de la marcha, leído junto a Taty Almeida y Elia Espen, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y el Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.

La conmemoración del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, que se celebra cada 24 de marzo en Argentina, tiene sus raíces en iniciativas populares que surgieron inmediatamente después del retorno a la democracia el 10 de diciembre de 1983. Organizaciones de derechos humanos y partidos políticos comenzaron a organizar marchas y actos para recordar a las víctimas de la última dictadura militar y promover la reflexión sobre ese período oscuro de la historia nacional

En 1998, el entonces presidente Carlos Menem formalizó esta práctica mediante el Decreto 314/98, firmado el 23 de marzo de ese año. Este decreto estableció que cada 24 de marzo, todos los establecimientos educativos nacionales debían dedicar la jornada al análisis crítico del golpe de Estado de 1976 y a recordar a las víctimas de la violencia, tanto la ejercida por grupos armados como la resultante de la represión ilegal. El decreto también invitaba a los gobiernos provinciales y al de la Ciudad de Buenos Aires a adoptar medidas similares.

Posteriormente, en 2002, durante la presidencia de Eduardo Duhalde, se sancionó la Ley 25.633, que instituyó oficialmente el 24 de marzo como el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, en conmemoración de quienes fueron víctimas del proceso iniciado en esa fecha de 1976. Esta ley también dispuso que las autoridades educativas incluyan en los calendarios escolares jornadas alusivas que consoliden la memoria colectiva, fomenten sentimientos contrarios al autoritarismo y promuevan la defensa permanente del Estado de Derecho y los derechos humanos.

Estas acciones reflejan el compromiso de la sociedad argentina y sus instituciones para mantener viva la memoria histórica, analizar críticamente el pasado y educar a las nuevas generaciones en valores democráticos y de respeto por los derechos humanos, con el objetivo de prevenir la repetición de hechos similares en el futuro.

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