El Plan Cóndor fue una red de coordinación represiva entre dictaduras militares de América del Sur que operó principalmente durante la década de 1970 y dejó una marca profunda en la historia de Argentina y de toda la región. Su objetivo fue perseguir, secuestrar, torturar y eliminar opositores políticos más allá de las fronteras nacionales, en el marco de la llamada Doctrina de Seguridad Nacional.
La estructura del Plan Cóndor se formalizó en noviembre de 1975, cuando representantes de los servicios de inteligencia de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil acordaron mecanismos de cooperación clandestina. Argentina tuvo un rol central, especialmente a partir del golpe de Estado de 1976, cuando el terrorismo de Estado se convirtió en política sistemática.
Entre los principales dictadores involucrados se encuentran Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti en Argentina; Augusto Pinochet en Chile, bajo cuya dictadura se formalizó el sistema; Juan María Bordaberry y Aparicio Méndez en Uruguay; Alfredo Stroessner en Paraguay, cuyo régimen aportó logística y archivos clave; Hugo Banzer en Bolivia; y Ernesto Geisel y João Figueiredo en Brasil, países que contribuyeron con inteligencia, entrenamiento y coordinación regional.
Estados Unidos no integró formalmente el Plan Cóndor, pero tuvo un rol determinante en su contexto y desarrollo. Durante la Guerra Fría, Washington promovió la Doctrina de Seguridad Nacional en América Latina y brindó apoyo político, diplomático, militar y de inteligencia a varios de los regímenes que integraron la red represiva. Documentos desclasificados del propio gobierno estadounidense confirmaron que altos funcionarios conocían la existencia del Plan Cóndor y sus métodos, y aun así mantuvieron vínculos con las dictaduras involucradas.





