El grupo global KATSEYE se encuentra en el ojo del huracán tras una serie de comunicados contradictorios entre la agencia HYBE x Geffen y una de sus integrantes más populares, Manon Bannerman. Lo que comenzó como un anuncio de pausa por motivos de salud se ha transformado en una rebelión digital de los fans y denuncias de trasfondo sistémico.
El pasado viernes, las agencias emitieron un comunicado informando que Manon se tomaría un «descanso temporal» de las actividades grupales para centrarse en su «salud y bienestar». Sin embargo, minutos después, la cantante utilizó la plataforma Weverse para enviar un mensaje directo a sus seguidores que encendió las alarmas:
«Quiero que sepan esto de mí: estoy sana, estoy bien y me estoy cuidando… A veces las cosas se desarrollan de maneras que escapan a nuestro control, pero confío en el panorama general», expresó Manon, contradiciendo la versión oficial de su propia empresa.
La discrepancia no pasó desapercibida. En redes sociales, Manon reaccionó con un «like» a un video que señalaba: «Otra chica negra sujeta al racismo y al maltrato de su sello de nuevo». La artista es la única integrante negra de KATSEYE, y su situación ha sido comparada por medios como The Cut y Forbes con las experiencias de Normani (Fifth Harmony) y Leigh-Anne Pinnock (Little Mix), quienes sufrieron acoso y falta de protección por parte de sus managements.
Expertos señalan que Manon ya había manifestado previamente la presión de «trabajar el doble» para demostrar su valor debido a prejuicios raciales, tras ser calificada injustamente como «perezosa» durante el programa Pop Star Academy.