El próximo 19 de marzo se estrena en cines Las Catadoras del Führer (Le Assaggiatrici), la nueva película del reconocido director italiano Silvio Soldini, basada en la historia real de Margot Wölk y en la novela homónima de Rosella Postorino.
El film, una coproducción entre Italia, Bélgica y Suiza, propone una mirada íntima y profundamente femenina sobre la Segunda Guerra Mundial, abordando un episodio poco conocido de la historia del régimen nazi: las mujeres obligadas a probar la comida de Adolf Hitler para evitar posibles envenenamientos.
Ambientada en el otoño de 1943, la película sigue la historia de Rosa, una joven berlinesa que huye de los bombardeos y se refugia en un pueblo cercano a la frontera oriental alemana. Allí descubre que en el bosque se encuentra la “Guarida del Lobo”, el cuartel general de Hitler.
Obsesionado con la posibilidad de ser envenenado, el dictador obliga a un grupo de mujeres a degustar cada uno de sus platos antes de que lleguen a su mesa. Rosa se convierte en una de las catadoras. Dos veces al día, bajo amenaza constante de muerte, las mujeres prueban los alimentos y esperan una hora para confirmar que no contienen veneno.

Con una trayectoria consolidada en el cine europeo contemporáneo, Silvio Soldini —director de títulos como Pane e Tulipani— incursiona por primera vez en el cine de época. Para esta producción, decidió filmar en alemán con el objetivo de reforzar la autenticidad del relato.
La puesta en escena se apoya en una reconstrucción visual rigurosa, inspirada en fotografías originales de los años 40 y en una paleta dominada por grises y azulados que refuerzan el clima opresivo. Sin embargo, el corazón del film no está en el despliegue bélico sino en el microcosmos femenino que se construye alrededor de la mesa donde las mujeres prueban la comida.
“La guerra está afuera, pero yo quería quedarme con las mujeres”, señaló el director sobre el enfoque del largometraje.
DIJO LA PRENSA
«Una película que apuesta por el punto de vista femenino en un terreno históricamente dominado por relatos masculinos”.
André Didyme-Dome: Rolling Stone




