Chacarita vs San Martín de San Juan, el funebrero empató en su casa

Chacarita vs San Martín de San Juan, el funebrero empató en su casa

Primera fecha: Ansiedad acumulada. Tribunas cargadas de ilusión.

Y una frase que retumbaba como un mantra personal y futbolero:
“En el fútbol y en la vida no es cómo empieza, es cómo termina”, me decía mi marido, Guillermo.

Y el partido pareció darle la razón.

El arranque fue cuesta arriba. Durante el primer tiempo, Chacarita no logró encontrar estabilidad. Hubo imprecisiones, desconexión en el mediocampo y una sensación incómoda de equipo partido. En ese contexto, llegó el gol de Nazareno Fúnez para San Martín de San Juan. Un golpe que, en otros tiempos, podría haber bajoneado a la tribuna.

Pero esta vez fue distinto.

Lejos de apagarse, el estadio respondió como sabe hacerlo: con presencia, con aliento, con identidad. El grito fue unánime, visceral, casi desafiante:
“Ponga huevo, ponga, ponga huevo…”

No fue un reproche. Fue un respaldo. Fue la manera que tiene el pueblo funebrero de empujar cuando más se necesita.

Y el equipo escuchó.

A los 36 minutos del primer tiempo apareció el número 4, el reemplazo del titular. Milton Leyendeker tomó la pelota con convicción, avanzó con determinación y definió con categoría. Golazo. De esos que no sólo empatan un partido, sino que encienden algo más profundo: el orgullo, la identidad, la mística.

La mística Funebrera no es exageración ni romanticismo vacío. Es memoria colectiva. Es sentido de pertenencia. Es la sensación de que en cada partido están los de hoy y también los de siempre. Como si la historia empujara desde atrás. Como si las tribunas se llenaran también de recuerdos que siguen alentando. Si hasta se escucha las voces de los que ya no están.

Porque Chacarita no es solo un club.
Es pertenencia.
Es resistencia.
Es barrio.
Es memoria viva.

El empate fue reacción. Fue carácter. Fue mensaje.

Chacarita cerró el primer encuentro de la temporada con un punto. Un punto que suma, aunque también marca un desafío pendiente: cortar la racha de seis partidos sin ganar en su estadio y volver a hacerse fuerte en casa.

La oportunidad llegará pronto. El próximo domingo, desde las 17, recibirá a Gimnasia y Esgrima de Jujuy. Será otra prueba. Otra tarde donde la ilusión bajará desde las tribunas hacia el césped. Otra chance para transformar la reacción en victoria.  Y este año los periodistas locales, allí estaremos.

Porque el fútbol, como la vida, no siempre arranca perfecto. A veces hay que saber resistir, sostenerse juntos y convertir la adversidad en impulso colectivo.

Chacarita empató en la primera fecha.
Pero dejó claro algo: este equipo tiene alma.

Y como reza la bandera que resume su esencia:

“No muere quien se va, muere quien se olvida.

«No muere quien se va, muere quien se olvida!