Esta gran artista muralista, oriunda de San Martín, si bien en su infancia no recibió desde un taller de arte aquella motivación esperada, dado que la copia, la mímesis del arte, no era su camino ideal, sí manifestó inquietud por la pintura.
Ella considera que un buen docente de arte tiene que fomentar la creatividad, como así también el pensamiento crítico. Valora mucho la tranquilidad; no se inspira en lo musical, ni en el teatro, ni en voces humanas.


Eligió el muralismo porque hace hincapié en aquello que le irrita, siempre considerando la vida. Para la artista, pensar es hacer. Boceta previamente si la ocasión lo amerita, como en el caso de los murales que poseen grandes dimensiones y conllevan tiempo y dedicación.
Sus obras murales interactúan con la ciudad de San Martín en ámbitos urbanísticos, como plazas públicas, donde conviven poblaciones infantojuveniles y adultos. Allí se perciben vivos colores, tales como verde, rojo, cian, amarillo, violeta y blanco, todos trabajados por planos.
Según la muralista, todos los artistas son políticos porque el arte es político, y no se debe confundir este concepto con lo político-partidario. Para ella, arte es sinónimo de vida.
Autoría: Mónica Russo periodista.utpba.///
Fecha:28de julio 2026.//
